fbpx

Llegan nuevas terapias que atacan la raíz de la artritis reumatoide

La compañía belga Galápagos lanza Jyseleca para casos de moderados a graves

Artritis reumatoide

Los casos de artritis reumatoide aumentan. Su prevalencia en adultos es del 0,82%, según el último estudio epidemiológico Episer, realizado por la Sociedad Española de Reumatología en 2016. Anteriormente, la tasa se situaba en el 0,5%. En total, se calculan 300.000 afectados y unos 20.000 nuevos casos anuales. Si bien se ha avanzado en el diagnóstico y tratamiento precoz, su abordaje temprano (no hay aún cura) sigue siendo un desafío para esta enfermedad reumática inflamatoria crónica, la más común, e incapacitante.

Dolor, hinchazón, rigidez y cansancio son los síntomas habituales, indica Antonio I. Torralba, presidente de ConArtritis. Por eso, vestirse, ducharse, conducir o realizar las tareas del hogar puede suponer un esfuerzo titánico, especialmente si se ha perdido movilidad en algunas articulaciones, añade.

La firma espera que se incluya en la Seguridad Social en 2021

La encuesta AR 2020, elaborada por esta organización y que analiza el estado, control e impacto de esta patología en 800 pacientes, revela que para el 42% de los enfermos el dolor es la aflicción que más afecta su día a día, seguido de la inflamación (19%) y la fatiga (18,6%). El 60% reconoce tener mala calidad de sueño y uno de cada tres presenta fatiga grave.

Peor aún, cuatro de cada diez necesitan algún tipo de ayuda para realizar sus actividades cotidianas, el 13% manifiesta dificultades para vestirse y el 24%, para subir escaleras. No obstante, si la dolencia está controlada, el enfermo puede llevar una vida normal, afirma Torralba. De ahí la importancia de la detección precoz y la adherencia al tratamiento. Se estima que entre el 40% y el 60% no responde a las terapias disponibles.

Con rostro de mujer

“Es la enfermedad reumática inflamatoria más prevalente y con mayor impacto sociosanitario. Afecta más a mujeres, con una relación mujer/varón aproximada de 3 a 1, y puede iniciarse a cualquier edad, pero es más frecuente entre los 35-60 años. Se caracteriza por una poliartritis de evolución crónica con tendencia a la destrucción y deformidad articular. Las de las manos son las más frecuentemente comprometidas de forma bilateral y con tendencia a la simetría ”, señala Raimon Sanmartí, vicepresidente de la Sociedad Española de Reumatología y reumatólogo del hospital Clínic de Barcelona.

Los reumatólogos creen que hay que hacer más esfuerzos en la detección precoz

Puede dañar también a otros órganos internos (corazón, pulmones) y externos (ojos), agrega Torralba. Pese a ser una dolencia autoinmune, la ansiedad y el estrés pueden desencadenar un brote, o los cambios hormonales en ellas, avisa Torralba. Los hábitos nocivos, como fumar, beber alcohol y tener sobrepeso, también agravan y dificultan su control.

Retos

Encontrar una cura, la detección temprana y dar con terapias efectivas son los retos. “En los últimos años se ha reducido el tiempo de diagnóstico a seis meses. Es un periodo relativamente corto, pero si se pudiese reducir aún más, sería ideal; cuanto antes se empiece a tratar, más probabilidades hay de controlarla”, cree Torralba.

El metotrexato es el fármaco más usado en un primer momento. Pero si el paciente no obtiene una respuesta adecuada a este, se utilizan biológicos e inhibidores de las proteínas JAK, aclara Sanmartí. “El pronóstico ha cambiado en las ultimas décadas como consecuencia de una estrategia terapéutica basada en el diagnóstico precoz y la instauración lo más rápido posible (en los primeros meses) del tratamiento con fármacos antirreumáticos efectivos. A pesar de ello, algunos pacientes (10-15%) pueden fracasar a distintas líneas de tratamiento, por lo que es importante seguir investigando con nuevas moléculas”, sostiene.

Hay otras novedades. En octubre, aprovechando la celebración por el Día Mundial de la Artritis, aterrizó en España la biotecnológica belga Galápagos. La Comisión Europea aprobó a finales de septiembre su primer medicamento, Jyseleca (filgotinib), tras 20 años de I+D. Este fármaco, rechazado en agosto por el regulador estadounidense debido a sus dudas respecto al riesgo-beneficio, es un inhibidor preferencial de JAK1, una de las vías de señalización implicadas en la artritis reumatoide, explica el director médico, Fernando Osorio. Es decir, es capaz de atravesar la membrana de las células para frenar el proceso de inflamación y la formación de proteínas defectuosas implicadas en dicha dolencia, precisa. 

Respecto al veto de la FDA, en revisión, desde Galápagos comentan: “La FDA ha solicitado información adicional para conceder su aprobación. Actualmente Gilead está analizando esta solicitud y trabajando con la FDA para proporcionarles la información necesaria que permita finalizar la evaluación de filgotinib en artritis reumatoide. Por nuestra parte, creemos firmemente en el perfil riesgo-beneficio de nuestro tratamiento y estamos muy satisfechos de haber recibido la aprobación de la Comisión Europea, tras revisar nuestros datos del programa Finch fase 3 y Darwin fase 2 con la participación de 3.500 pacientes”.

La compañía, centrada también en inflamación y fibrosis, negocia con Sanidad su inclusión en la Seguridad Social y espera que esté disponible en 2021. “Se trata de un fármaco oral, de administración única diaria, para casos de moderado a grave, dirigido sobre todo a la raíz de la enfermedad, no solo a paliar los síntomas [su diferencia respecto a las moléculas existentes]”, indica.

Además de España, este medicamento se lanzará en Alemania, Inglaterra, Francia, Italia y Japón. Gilead, tras un acuerdo de comercialización suscrito en 2019 entre ambas empresas por más de 5.000 millones, se encargará de venderlo en EE UU y el resto de Europa. La compañía está abierta a la entrada de socios para el desarrollo de licencias y alianzas. De hecho, actualmente trabaja con otras empresas pequeñas como Fibrocor y Ryvu.

EFECTOS DEL COVID

Atención médica. Miedo, desconcierto y muchas dudas han sufrido los pacientes con artritis reumatoide durante la pandemia, según Antonio I. Torralba, de ConArtritis. Durante el estado de alarma de primavera fue difícil para ellos hablar con su médico para preguntarle si eran más vulnerables al Covid. “La sensación era de desamparo”, dice. Pese a su alteración del sistema inmune, no han sido más propensos al virus, afirma Raimon Sanmartí, de la Sociedad Española de Reumatología.

Solución. Hoy, la atención se ha regulado gracias a la telemedicina y la medicación se envía al domicilio, apuntan. Pero los enfermos echan de menos la exploración física.

Fuente de información: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/11/20/companias/1605871452_559687.html

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *